Pasión por la escritura, creador de mundos
Escribo desde mi infancia, sobre todo relatos cortos de fantasía, inspirados por aquellos que me hacían sentir las historias hasta lo más profundo de mi ser, como J.R.R. Tolkien, Michael Ende, Steven Spielberg o George Lucas. De ahí pasé a mi fase existencialista adolescente, escribiendo al son grunge de Nirvana, hasta que mis neuronas se fueron asentando y el cerebro comenzó a tener algo de control sobre mis letras. Pero siempre relatos cortos, tan distintos entre sí que difícilmente nadie podría decir que pertenecían al mismo autor. Eso sí, todos tenían un factor común: mi necesidad de crear mundos diferentes, así como los personajes que los habitaban.
Entonces, hace poco más de una década, pensé: ¿Por qué no escribo una novela? Pero parece que soy una de esas personas de extremos, y solo sé escribir relatos cortos, o sagas de miles de páginas. Y así nació Corazones de Hierro, una distopía Young-Adult que empieza donde suelen terminar otras: ¿Qué pasa en el mundo una vez que los robots han tenido éxito y han exterminado a la humanidad? En ese lugar es donde un joven androide (al que adoro con todo mi corazón), RObb7, trata de comportarse como se supone debe hacerlo un joven de su categoría (spoiler alert: no lo consigue).
Hace ya dos años que terminé con ese proyecto, y no me puede haber hecho más feliz compartirlo con vosotros. Pero la vida sigue, y hay demasiados mundos más encerrados en mi mente, luchando por salir en forma de letras negras sobre fondo blanco, para llegar a vuestros ojos y vuestros corazones.
Y, por eso, sigo escribiendo…



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